2006/12/28

Final para otro cielo


La luz de la tarde se entreteje con la orilla de la noche, mezcla confusa de horizonte y lejanía. Un viento suave intenta abarcar ese cielo inmenso. La tierra absorbe la oscuridad con su naturaleza de raíz y se aquieta. Él, pasa distante, corre pero sin prisa. Ella, da la espalda, decidida planta sus pies descalzos, deja libre el vuelo de su falda y mira el otro lado de la vida.

J e s ú s H e r e d i a

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