2007/01/20

José Guadalupe Posada (1852-1913)



Sólo venimos a dormir,
sólo venimos a soñar:
¡No es verdad, no es verdad
que venimos a vivir en la tierra!

El 20 de enero de 1913 José Guadalupe Posada fallece de "enteritis aguda". Nació el 2 de febrero, día de la Candelaria, de 1852 en el Barrio de San Marcos, de la ciudad de Aguascalientes.
Posada trabajaba a la vista del público -escribe José Clemente Orozco en su Autobiografía- detrás de la vidriera que daba a la calle y yo me detenía encantado por algunos minutos, camino a la escuela, a contemplar al grabador, cuatro veces al día, a la entrada y a la salida de las clases, y algunas veces me atrevía a entrar al taller a hurtar un poco de las virutas de metal que resultaban al correr el buril del maestro sobre la plancha de metal de imprenta pintada con azarcón...
Tiempo más tarde Leopoldo Méndez -otro exelente grabador mexicano- recrearia esta escena en un grabado que hasta la fecha es fuente de mi propia inspiración.
Diego Rivera escribió, en 1930: "Tan grande como Goya o Callot, fue un creador de una riqueza inagotable, producía como un manantial de agua hirviente. Posada, intérprete del dolor, la alegría y la aspiración del pueblo de México, hizo más de quince mil grabados. La obra de Posada es la obra de arte por exelencia."
Cabe destacar que Posada nunca tuvo en vida el reconocimiento que hoy se le da a su obra, trabajaba silenciosa y anónimamente el día entero, vistiendo un delantal gris, inclinado sobre su mesa y recibiendo un salario igual al de los demás trabajadores, Manuel Manilla lo inicio en el género de las calaveras y le trasmitió sus conocimientos acerca del grabado sobre planchas de plomo y zinc.
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